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La muerte de Jhon Mario Ramírez... Jalones de orejas, guayos pintados y el sueño con Millonarios

Un hombre que supo superar las dificultades y condiciones adversas, para convertirse en un ejemplo para muchos.

Normalmente no se escribe en primera persona en el periodismo y los medios, pero hay historias que solo adquieren validez si se cuentan así y en esta oportunidad vale la pena. Y al enterarme de la muerte de Jhon Mario Ramírez, en la mañana del sábado 26 de junio de 2021, se vinieron recuerdos y momentos especiales a mi cabeza.

Para hablar de la vida del bogotano, en temas netamente deportivos o biográficos, se debe decir que nació en Bogotá el 3 de diciembre de 1970, que los primeros años de vida los vivió en una de las zonas más difíciles entre la capital colombiana y el municipio de Soacha (Cazuca), que llegó al profesionalismo en 1992 con Millonarios (equipo del que siempre fue hincha) y que en este se destacó por su calidad y sentido de pertenencia, pero no fue campeón.

Que llegó a la selección Colombia a ser suplente de Carlos ’el Pibe’ Valderrama y siempre fue uno de los llamados a suplir al samario como ’el 10’ y conductor de ’la Tricolor’, como tantos otros jugadores entre los 90s y la primera década del 2000. Y su talento, pero también su indisciplina y posterior acercamiento a Dios, lo llevaron a jugar en Medellín, Cali, Tolima, Quindío, Bucaramanga, Cóndor, Carabobo (Venezuela), Santa Fe, Boyacá Chicó, Bogotá y Deportivo Pereira.

Posterior al retiro se convirtió en un líder espiritual y religioso, se preparó para ser técnico, se acercó a los medios deportivos y en 2021 tuvo sus primeros contratos con Win Sports y Caracol Radio. Pero la primera oportunidad como DT en Patriotas de Boyacá lo hizo dejar de lado los micrófonos y cámaras, para ir de nuevo al campo. Sin embargo, antes de debutar el COVID-19 lo llevó a estar muy grave de salud y a fallecer.


¿Por qué \’pega tan duro\’ la muerte de Jhon Mario Ramírez?

Pero ya pasando la parte de datos, estadísticas y de referencia, hubo una vida que marcó a muchos con recuerdos especiales y diferentes.

El Colegio el Libertador de Bosa, por donde pasé y estudié toda mi primaria y bachillerato, tuvo una historia para esos que amábamos el fútbol, jugábamos a toda hora, solo pensábamos en él en las jornadas escolares y nos divertíamos pateando un balón, una pelota o un tarro, en un patio que apenas tenía 2 canchas y que dejaba muy poco espacio para caminar, tomar las onces o simplemente pasar el descanso. Y esa historia incluía a Jhon Mario.

Este colegio fue fundado y dirigido por el señor Luis María Hidalgo Dueñas, un hombre bastante estricto y que tuvo la fama de reprender a los estudiantes que se portaban mal (como era la educación hace muchos años en Colombia y que, por fortuna, ha quedado en el pasado). Pues uno de los ejemplos que ponían para los estudiantes y que se convirtió en leyenda por muchos años, es que el señor Hidalgo le jalaba las orejas (literalmente) a Jhon Mario, por sus constantes faltas a la disciplina y al ’Manual de Convivencia’ del colegio.

Para quienes estudiamos en la década del 90 en esa institución, quedó la imagen de Ramírez de ser un rebelde y un hombre que fue sacado del colegio porque no cumplía. Y esa imagen de ’rebelde’ empezó a verse en el campo de juego, desde el peinado, el saco cuello tortuga debajo de la camiseta de Millonarios, hasta los guayos blancos, que años después muchos supimos que eran pintados por el mismo jugador y así se lograba diferenciar y mostrar que era un diferente.

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