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En plena tormenta, el Tolima despachó a Envigado y pisa fuerte en finales

Con la cancha injugable y el trámite accidentado, el Tolima le sacó el triunfazo a los ‘Naranjas’ y saca pecho de cara a lo que se viene en Libertadores.

En el Polideportivo Sur de Envigado, el Deportes Tolima se pegó un gran banquete frente a Envigado y goleó 1-4 en la primera fecha de los cuadrangulares finales. Los dirigidos por Hernán Torres dieron el puño de jerarquía indicado, frente a un Envigado sin experiencia en la actual fase.

Las emociones iniciarían con el primer tanto del Tolima, por obra y gracia de Juan Fernando Caicedo tras volver de su lesión. Jeison Lucumí recibió un cobro desde atrás y terminó en un duelo frente al arquero; acompañaba la jugada Caicedo, quien recibió el rebote y se mandó un señor golazo de media distancia.

Tan solo quince minutos después de su gol, el atacante tuvo que abandonar el terreno de juego por resentimientos de su lesión. Poquísima fortuna para Juan Fernando, sin tanta regularidad como en otros tramos de su carrera deportiva.

La cancha estaba muy pesada y empezaba a llover torrencialmente, acompañado de tormentas eléctricas.

Daniel Londoño sería el primer expulsado del compromiso. Metió un empujón desde atrás a Michael Rangel, quien se posicionaba para rematar a la portería justo en la última jugada del primer tiempo.

Apenas en el inicio de la etapa complementaria, se expulsó increíblemente al mismo Rangel por agredir a Yilmar Celedón tras un golpe con el pecho. Se hizo revisión del VAR y confirmaron la decisión del árbitro del partido, Andrés Rojas.

Los tres delanteros, convocados por el Tolima, se vieron involucrados de mala manera en el trámite. Caicedo se lesionó; su reemplazo, Gustavo Ramírez, también se tuvo que ir del campo por un golpe; y Rangel, la tercera alternativa, se fue ‘de patitas a la calle’.

El partido se volvería loco de ahí en adelante. Más goles iban a presentarse y todavía no se sabía si tal vez podía jugarse el partido aún, ante los charcos y los rayos que caían cerca al Polideportivo Sur.

Para el minuto 56, Álvaro Meléndez marcaría su primer gol en el campeonato liguero y el segundo del Tolima. William Cuesta, el arquero PIjao, sacó largo para Yohandry Orozco, quien habilitó a su costado en el área a Álvaro Meléndez y se mandó un señor tanto.

Nueve minutos después, Francisco Báez anotaba el descuento para Envigado. En un centro desde el costado, William Cuesta salió a destiempo y le terminó pegando la pelota en la espalda a Yilmar Celedón; el rebote quedó para Francisco Báez, el paraguayo, que tan solo la empujó.

Envigado se tornaría mejor en el partido, pero Yohandry Orozco lo sentenció al 71′ con un golazo. Jeison Lucumí creó una jugada maravillosa tras eludir marcas con Meléndez; lo encontró a Orozco en el mano a mano y se concretó el grito sagrado. Fútbol de barrio, en todo su esplendor, hasta con la lluvia.

La cancha no daba para más, mientras que los rayos caían y caían. El árbitro ordenaba que el encuentro debía suspenderse de inmediato, por lo menos unos minutos.

Al ver que paró la tronamenta, Rojas citó a los jugadores para que vuelva a jugarse el partido. Tras la expulsión de Yilmar Celedón por acumulación de tarjetas amarillas, iba a ocurrir otra desgracia más para el equipo de Alberto Suárez.

Andrés Ibarguen, sobre los 74′ anotó un golazo extraordinario con vaselina. Recibió un balonazo largo y desenvainó con la zurda. Con esto el Tolima daba un golpe durísimo en su cuadrangular, si se tiene en cuenta la diferencia de goles.

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